

Nadie muere mocho o en un español que todos puedan comprender; nade se ira de esta vida sin un cuerno. Seguramente el inventor de tan feliz expresión ha sido víctima en algún momento de la traición conyugal o sentimental. Luego de meditarlo largamente he descubierto atreves de un concienzudo estudio que la infidelidad es una realidad latente o acechante y todos en algún momento llevaremos o llevamos en nuestra frente un forúnculo óseo….todos sin excepción. Por supuesto que probar tamaña teoría seria de una labor colosal, tanto como probar que nos han sido fieles. En la estructura social en que vivimos basadas en el miedo y la posesión estos temas causan urticaria, ya que la posibilidad de la “traición” es el equivalente a una pesadilla. Aquello que poseemos, una persona, y que tememos perder, el temor a quedarse solo hace su magistral aparición, cuantos antivalores hemos cultivado, nos pertenece y la idea es inconcebible. Sin embargo es una cuestión cultural fruto de la monogamia, alimentada por la cultura romántica, el necesitar imperiosamente a una persona que nos complete, la imposibilidad de vivir sin alguien. Me gustaría ver más películas con mensajes de auto superación e independencia y escuchar más canciones en este mismo sentido. Me asquean los artistas del amor desesperado. Todos sentimos más o menos lo mismo, y es que la sed del amor comprendido como lo hacen los humanos es una realidad continua, la diferencia está en que algunos elijen la tención interior, que no permite el relajo y que dicho sea de paso es la misma fuerza que alimenta el fuego interior creador del arte … y la magia ,en su más elevada expresión. Esos pocos me caen simpáticos.
Texto D. Acosta.
Lápiz mecánico de grafito de 2mm,ajustes de color , pinceladas y filtros digitales.